La editora de este maravilloso blog no publica en domingo, ni visita, ni responde; descansa y deja descansar.

21 de febrero de 2018

Prefiero saber lo justo…

Según los científicos de la Universidad de Concordia, en Canadá, el sitio donde se ubica el amor está vinculado al lugar donde se origina el deseo sexual, pero ambos están separados ¡Cachis!
Los resultados de los estudios revelaron que dos estructuras del cerebro en particular, la ínsula y el núcleo estriado, eran las responsables tanto del deseo sexual como del amor. ¡Buff!
Y he dejado de leer porque se han cargado el romanticismo



Os dejo el enlace para publicar vuestros relatos, es la entrada de ayer, clicar en el tocata

20 de febrero de 2018

¿Tienes una melodía favorita?...


Seguro que sí y ¿solo una?, ¿la tienes desde hace años?, ¿la escuchas a menudo?, ¿la tarareas?, ¿nos la quieres decir?, ¿quieres contar que te recuerda?...
Ya sabes que este espacio es de todos, podéis animaros a escribir sobre ello (dejando vuestra historia en el comentario)  y luego votamos al mejor relato y/o a la mejor canción.
Hoy os podéis apuntar y tenéis hasta el viernes para escribir y dejar en los comentarios de esta entrada vuestro relato. El sábado 24 y domingo 25 estarán publicados todos juntos y votaremos por el que más nos guste (hasta las 12 de la noche). El lunes recuento y damos el nombre del ganador y todos aquellos que hayan participado, y los que no, pueden publicar en su blog el relato ganador.
¡Animaros!

19 de febrero de 2018

Ira, no gracias…


“El reto de Aristóteles…
Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil.
El desafío de Aristóteles.
Ética a Nicómaco”

El control de la ira puede que sea uno de los aspectos de la inteligencia emocional que más nos interesa, puesto que una persona que controla su ira se gobierna a sí misma. Cuando nos enfadamos sentimos que tenemos fuerza para actuar, ya sea gritar, amenazar, llegando incluso a herir verbal y físicamente… Esta energía hace que en alguna ocasión perdamos el control y respondamos desmesuradamente. Y lo más seguro es que después  de perder el control nos arrepintamos.